Sede de Pamplona

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Saludo

La Delegación de la Sociedad Española de Estudios Clásicos aborda en este curso una nueva edición del Festival Juvenil Europeo de Teatro Grecolatino, la quinta, incluida la experimental del año 2000-2001, con la esperanza de revalidar lo logrado en la edición de 2004, en que nos honraron con su asistencia 1500 espectadores, lo que supone el aforo total del teatro Gayarre.

Desde tiempo atrás, la Delegación se había planteado la oportunidad y conveniencia de que la ciudad se convirtiera en una sede más del Festival surgido en torno a Segóbriga allá por 1983. El hecho de que en su ampliación posterior, la creación de otras sedes se limitara, inicialmente, a localidades con infraestructura arqueológica adecuada (que, pese a sus orígenes romanos, no ha conservado Pamplona) disuadió en más de una ocasión a la Junta Directiva local de emprender gestiones al respecto.

Resultaba patente, sin embargo, al menos hasta la creación de las sedes de Bilbao y Zaragoza, la dificultad que los escolares de Navarra y La Rioja (ámbito territorial de la Delegación) tenían para acercarse al teatro greco-latino que tan pujantemente se había ido desarrollando en la escuela española desde que se hiciera realidad la iniciativa de Segóbriga. Tarragona y la propia Segóbriga habían sido tradicionalmente las sedes más próximas, pero ambas a excesiva distancia para poder organizar la participación de los estudiantes fácilmente y con un mínimo de comodidad.

Una vez que comenzaron a crearse sedes en ciudades sin la dicha infraestructura arqueológica, o incluso sin origen romano, pareció llegado el momento de poner en práctica el proyecto local, lo que se inició en 1999 para culminar en la admisión de nuestra ciudad como sede en 2001 y su consiguiente inclusión en el circuito del Festival.

Posteriormente, el pasado 2003, gracias a la colaboración y patrocinio de la Fundación C.R.E.T.A. (Centro para la Representación y el Estudio del Teatro Antiguo) ha sido posible llevar el teatro clásico escolar también a La Rioja antes de lo previsto (en principio, sólo una vez consolidada la sede de Pamplona). La información concerniente a dicha sede puede verse en las páginas de red: http://www.edicioneselasicas.es/http://www.fundacionereta.org/

Nuestro objetivo, como ha quedado dicho, es que puedan acceder al teatro greco­latino el mayor número posible de escolares. Se trata, además, de no encerrarse en los límites geográficos de las respectivas provincias o comunidades autónomas, sino de diversificar la oferta de manera que, conforme a criterios didácticos e intereses personales, los alumnos puedan acudir a las obras que deseen, favoreciendo al mismo tiempo los desplazamientos fuera dei entorno habitual, la comunicación entre escolares de procedencia diversa y el conocimiento de realidades socio-históricas distintas de las cotidianas. De ahí las sugerencias de lugares que visitar o actividades que realizar que se incluyen en la sección correspondiente.

Nuestra máxima aspiración sería poder aumentar el número de representaciones, lo que depende, como es fácil suponer, de que la demanda de localidades rebase el aforo disponible del Teatro Gayarre. La celebración de estas convocatorias, en efecto, obliga a ser sumamente rigurosos para tratar de lograr el necesario equilibrio presupuestario y evitar que resulte imposible hacer frente a los gastos, contando siempre con la generosa ayuda de las entidades patrocinadoras.

Igualmente, sería muy de desear que también tuvieran conocimiento de la celebración del Festival otros organismos didácticos distintos de los Departamentos de Griego y Latín, en particular los de Filosofía y de Lengua y Literatura. El ámbito intelectual de ambos se halla próximo de los contenidos formativos de la actividad que nos ocupa, por lo que también sus alumnos deben tener oportunidad de asistir, si lo desean. Vaya desde aquí nuestra invitación a los profesores de las lenguas clásicas para que difundan la actividad entre sus colegas de las materias citadas, especialmente dentro de su propio centro escolar.

Pompaelo (actual Pamplona) es el nombre por el que sus pobladores cambiaron la primitiva denominación de un asentamiento vascón (probablemente Iruña, "la ciudad" en vascuence) a raíz de la presencia de Cneo Pompeya Magno en la zona con ocasión de la campaña del Ebro de los años 75-73 a.C. y en reconocimiento hacia el general romano. La ciudad inició un período de decadencia hacia finales del siglo 111 d.C.

El fenómeno de las peregrinaciones a Santiago hizo surgir junto al núcleo originario (la Navarrería) otros dos (el Burgo de San Cernin y la Población de San Nicolás), formados principalmente por inmigrantes. Los tres poblados vivieron separados e incluso en un clima de mutuos enfrentamientos, hasta que Carlos III (el Noble) los unificó en 1423.

Con la incorporación de Navarra a Castilla en 1512, se inicia un largo período marcado por el carácter militar (la actual ciudadela se construye entre 1571 y 1645) que le confiere su situación y emplazamiento estratégicos, siendo durante el siglo XIX escenario de numerosos episodios bélicos.

A fines del siglo XIX la ciudad ocupa todo el espacio fortificado (primer ensanche) y a comienzos del XX, previo derribo de una parte de las murallas, comienza con un segundo ensanche de trazado hipodámico una expansión que se extenderá a partir de la década de los sesenta por los modernos barrios, de urbanismo más abierto, al tiempo que se iba desplazando a las industrias a polígonas concebidos para una función exclusivamente fabril y de servicios.

La trama urbana muestra transparentemente las etapas de esa evolución. En la actualidad, la ocupación de todo el término municipal (tan sólo 23 km.') ha provocado

la proliferación de numerosas urbanizaciones de casas preferentemente unifamiliares en los municipios colindantes, que no han sido anexionados a la capital.

En lo que atañe a vestigios del mundo greco-romano, los más extensos y mejor conservados se hallan en el término municipal de Mendigorría, a unos 30 km de la capital. La antigua ciudad romana de Andelos se halla excavada en una buena parte de su superficie y los hallazgos han sido reunidos en un museo arqueológico sito junto a la ermita de Nuestra Señora de Andión. Lo más espectacular es el sistema de abastecimiento de aguas, que comprende una presa (a unos 3 km.) y el enorme depósito (al que aboca un canal visible en su último tramo) desde el que partía un acueducto, del arranque de cuyos pilares pueden verse las huellas.

Patrocinadores:

Ayuntamiento de Pamplona

Gobierno de Navarra: Departamento de Educación Departamento de Bienestar Social (Instituto Navarro de Deporte y Juventud)

Caja Navarra

C.R.E.T.A.

Organización:

Instituto de Teatro Greco-Latino de Segóbriga Delegación en Pamplona de la Sociedad Española de Estudios Clásicos

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